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Los yacimientos de oro, no son nada nuevo en la Cuculmeca. Situada en la aldea de San Juan Arriba, La Cuculmeca es uno de los cerros más perforados por los peones contratados en busca de oro.

Ya desde la época de los españoles se perforaba este cerro, y se cuenta al menos una veintena de nuevas excavaciones horizontales y verticales, que se han realizado en los últimos años.

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Los agujeros se pueden ver unos encima de otros. Justo en la cima, hay subterráneos verticales que a medida que bajan, se van dividiendo en diferentes caminos. Caminar por las perforaciones horizontales no es tan arriesgado como ir por las verticales, donde tienen que bajar y subir, corriendo el riesgo de caer en la más imprevisible de las profundidades.

La mayor parte de los túneles se ha hecho a punta de golpes de almádena. En este último tiempo, los dueños han instalado luz eléctrica, con plantas domesticas para iluminar el interior de las excavaciones. Con la electricidad también se pueden operar los taladros que rompen las rocas.

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La forma de las grutas se va forjando con el trabajo que hacen las brocas que perforan las vetas que contienen los metales. Hay unos hilos que se dividen, y allí se abre otra excavación. Algunas vetas tienen límite y otras no, lo que lleva a hacer grandes agujeros.

Los excavadores que trabajan en estas faenas, son personas que arriesgan su vida todos los días, por lo mismo, son los mejor pagados, y ganan entre 150 y 200 lempiras por día. Por la explotación de cada túnel, los lavadores de oro pagan cada mes, arriba de seis mil lempiras a la familia Galindo, que es dueña de los terrenos.

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El menudo regidor de la mina, lleva ya siete años de trabajo allí. Él fue uno de los primeros en llegar al lugar a explotar el oro de La Cuculmeca, época en la cual solo había 2 personas que trabajaban allí. Con el paso del tiempo, cuando la gente vio que el metal era explotable, fueron llegando a excavar y sacar broza, que luego molían y lavaban.

Para sacar la broza desde el fondo del túnel, hay 6 mozos, dos que acopian y cuatro que suben los sacos a la boca de la mina.

El trabajo en la mina no es gratis para estos hombres, a quienes les cobran por cada proceso, en la medida que avanza, además del pago mensual que se le debe pagar a la familia propietaria del terreno y lo que se debe pagar a la alcaldía por cada saco de material extraído.

La cantidad de oro fundido que se está sacando de esta mina son unos 40 gramos cada mes, que en el mercado local son unas 21 mil lempiras.

La minería de oro, de cobre o de lo que sea, por estos días, está dando mucho que hablar, y con toda razón, es una de las actividades más rentables que existe sobre la superficie de la tierra, aunque la lástima es que las pequeñas mineras, como la de Cuculmeca, no cuenten con estándares de seguridad, ni de sustentabilidad en sus procesos, como para garantizar que su impacto ambiental será al menos, mínimamente invasivo. ¿Acaso al gobierno no le convendría invertir en estos pequeños yacimientos, introduciendo tecnologías y procesos de última generación?…

Vía: Elheraldo