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Entre los deportados que regresan a Honduras, por la vía aérea y terrestre, ya suman unos 15 mil deportados en lo que va del año.

Los que están huyendo del país, con rumbo a Estados Unidos, son jóvenes en busca de oportunidades laborales, pero lo que no ven, son los riesgos a que se exponen por ir indocumentados a otro país.

Como en Honduras ya no se pueden hacer los tontos y mirar hacia un lado, haciendo como si nada pasara, el Centro de Atención al Migrante junto a Alianza Joven inicio cursos de capacitación para las áreas de computación, joyería, mecánica automotriz y diseño gráfico, entre otras, a fin que estos jóvenes tengan más opciones laborales.

Si hay más gente capacitada, ¿debería haber más plazas de trabajo para ellos?. Nada se dice sobre la realidad empresarial de Honduras, que a simple vista ya parece ser mala, pero quien sabe, si están capacitándolos, y no hay oportunidades en el país, tendrán más jóvenes emigrando con mayor calificación, porque la sed de surgir de la gente, no se sacia con unos cursos.

A veces creo que esto de ir emigrando de un país a otro, no es más que una trampa, ya que si bien el estándar de vida sube, no necesariamente mejora el nivel del empleo, aunque a estas personas parece no importarles, quieren buscarse la vida y trabajar a cualquier precio.

De pronto, si miraran más a su alrededor, y pensaran como pueden aportar a mejorar dentro de su propio país, podrían ir generándose ideas comunitarias interesantes, como una cooperativa de empleo. A veces en medio de la desesperación, se pierde la capacidad de pensar y actuar, y se va por un camino que no necesariamente será el más rápido, ni el más fácil.

Vía/ Americaeconomia
, Foto/ (RyanBV) flickr