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Este viernes, en la conflictiva zona de Aguán, se produjo una emboscada que dejo un muerto y cuatro heridos entre la fuerza policial militar.

La patrulla de los policías fue víctima de una emboscada, en un momento en que se encontraba patrullando dentro de una finca de la zona, que es disputada por terratenientes y campesinos.

Desde hace algún tiempo creo que hemos hablado ya en más de una oportunidad, sobre los altos índices de delincuencia que tiene Honduras y lo difícil que ha sido para las autoridades imponerse e imponer a sus policías, que se han hecho pocos. La zona de Aguán, situada a 600 kilómetros de Tegucigalpa, es particularmente especial, además de ser escenario de enfrentamientos entre terratenientes que cultivan la palma africana para la exportación de aceite. En dos años, esta zona ya ha tenido un saldo de más de 50 muertos.

Para evitar una ola de muertes, el gobierno de Porfirio Lobo envió el 19 de agosto, a cientos de militares y policías para ayudar a reforzar la zona.

El Bajo Aguán se caracteriza por ser una zona difícil, donde abundan los narcos, porque a través de esa zona transportan la droga vía aérea utilizando pistas clandestinas o embarcaciones en el Caribe. Del asesinato que hablamos, todavía no se sabe bien si fue una emboscada perpetrada por narcos o los campesinos.

Desde el 7 de septiembre, el Congreso aprobó una norma que faculta al gobierno para ser aval de los campesinos del MUCA y otro movimiento, para que compren miles de hectáreas que están hoy en manos de los latifundistas. Aún así, las disputas por tierras continúan.

Vía/ Google, Foto/(NewsHour) flickr