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El fruto de todo esto fue que todo subiera de precio (impulsado también por el aumento al costo del petróleo y por ende el costo de las materias primas) mientras el salario valía cada vez menos, obligando al pueblo a endeudarse para poder comer, ahora los bancos ganan hasta un 80% de interés por los prestamos que hacen al pueblo, siendo esto una mina de oro para ellos. Hoy en día una casa cuesta entre 200 y 500 mil lempiras, inaccesibles para la clase pobre y media.

La única manera en que Honduras podría salir adelante sería mediante tres pasos:

Que el BID y demás entes prestamistas no le vuelvan a prestar a Honduras (ya que los políticos se lo roban y la deuda la pagan únicamente los pobres), si quieren ayudar que den donaciones o que vengan a hacer los proyectos por su cuenta.

Que el gobierno declare en qué invierte cada millón que ingresa en la lucha por la creación de empleo y contra la pobreza.

Que se deje de utilizar energía térmica privada, y se use únicamente energía hidroeléctrica, ya que la energía limpia que produce la represa hidroeléctrica Francisco Morazán (“El Cajón”) esta siendo comprada a precio barato por las industrias, y la energía térmica esta siendo cobrada a precio caro a las personas de bajos recursos a quienes verdaderamente pertenece “El Cajón”, no solo la venden a precio alto sino que además cobran un falso ajuste de combustible el cual casi duplica el costo de la energía, así falsamente hacen creer que el costo de la energía es el más barato de Centro América ocultando ese ajuste, aun cuando el estado les abarata los costos del combustibles a costillas de los impuestos, estas empresas hacen como que no compraran combustible subsidiado, y en su lugar cobran un llamado “ajuste por combustible”.

Además estas empresas privadas tienen endeudada a la ENEE con miles de millones de dólares por deudas de servicio que no ha pagado con el fin de privatizarla.

Por ejemplo: La caja de la ENEE la maneja SEMEH, que es una empresa privada que únicamente se creó para evitar que la ENEE paque a las térmicas, y para evitar que se creen represas hidroeléctricas estatales que produzcan más de 500 megavatios cada una. En cambio el bid presta a los corruptos para que construyan cientos de represas contaminantes únicamente con el fin de lucrarse y obtener terrenos.