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Deuda externa

La historia de la deuda externa de Honduras es la siguiente:

En los años setenta varias personas con conocimiento de situaciones similares en otros países se organizaron y pidieron préstamos a los bancos para “cultivo de tierras”, robando millonarias cantidades con la excusa de que era para desarrollar Honduras. En esa década se podían comprar viviendas (con tres cuartos, sala, comedor, cocina, baño, patio y área verde), pagando 40 lempiras (20 dólares) mensuales durante aproximadamente 10 años, los cuales se pagaron sin ningún problema por todos.

Luego, con la devaluación, el dólar valía más y el lempira menos, pero la devaluación no afectaba el pago de estas casas ya que el dinero se pagaba en lempiras.

El dinero robado o fue ahorrado en bancos extranjeros o se usó para: Crear negocios en el país. Ahorrar el dinero robado en dólares, ya que sabían que en pocos años se devaluaría (desde 2 lempiras por dólar hasta casi 20 lempiras por dólar) y así su ahorro se multiplicaría.

Hoy en día únicamente la clase alta puede comprar casas.

Quiebra de bancos: en los años noventa muchas personas (mayoritariamente políticos) pidieron prestamos a los bancos y provocaron la quiebra de varios, a sabiendas de que no los mandarían a la cárcel ya que quienes hicieron esto estaban apoyados por personas en el gobierno. Entonces el gobierno tuvo que pagar (a costillas del pueblo) 3200 millones de lempiras, de los cuales solamente recuperaron 500 millones y no mandaron a nadie a la cárcel.

Ese dinero producto del robo al pueblo fue luego invertido en empresas de energía térmica, mientras evitaban la creación de represas hidroeléctricas, las cuales cobraban energía, que muchas veces ni era producida, cobrando 6 a 8 veces el costo real de la energía suministrada al pueblo, desde 1995 hasta 2007 los cobros han subido hasta 6 veces, si antes las personas gastaban 100 lempiras ahora pagan 600 lempiras por consumo de electricidad.