Una de las áreas más interesantes de Honduras por su diversidad idiosincrática, tradiciones y cultura, es La Esperanza. Situada en el corazón de la península, en lo más alto de las majestuosas montañas, donde el departamento de Intibucá otorga uno de los mejores climas de Centroamérica, La Esperanza alberga una agradable y cálida ciudad colonial rodeada de montañas y otros pequeños poblados, algunos son indígenas y se ven repletos de color y folclor.

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A pesar que los indígenas de Honduras no llevan los coloridos trajes y no tienen tan arraigadas sus tradiciones como si las tienen sus vecinos, los de Guatemala, todos los poblados mantienen su sello característico que llama la atención de los visitantes. La comunidad más colorida y tradicional es la zona de Lenca.

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La Esperanza se encuentra muy cerca de la ciudad de Siguatepeque contando con una carretera completamente pavimentada y en excelentes condiciones, en cuando al clima, es el más frío del país.

Para llegar a la Esperanza, también se puede ir a través de la ciudad colonial de Gracias, aunque ese camino no está bien pavimentado y en algunas zonas está muy malo, por lo que no es recomendable. Entre Gracias y La Esperanza hay transporte público, el cual es bastante escaso y poco fiable. Es mucho mejor viajar en el propio vehículo.

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Los paisajes son la parte más reconfortante del camino a La Esperanza, ya que se puede ver una inmensa cantidad de pinos que cubre las montañas, en las cuales se logra ver alguno que otro poblado colonial, donde todavía se conservan algunas tradiciones precolombinas mezcladas pintorescamente con las costumbres modernas. Como ejemplo, están los festivales y la Guancasco, instancia donde el grupo étnico local elige a sus autoridades, alcalde y representante.

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