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Situado en medio de pinares, que están a mitad del camino, entre el valle montañoso de San Pedro de Sula y Tegucigalpa, Siguatepeque goza de un clima fresco y agradable.

Esta ciudad, fue una de las primeras bases que tuvieron los españoles en el período de la conquista hondureña, que dejó como recuerdo, plasmado en la ciudad todo lo que es la arquitectura colonial.

Aunque para los extranjeros los lugares que ofrece esta ciudad pueden resultar algo aburridos, hay laderas que si resultan ser muy interesantes para ser visitadas.

Hay conductores que se paran en la carretera de Siguatepeque para comer algo rico. Entre los sitios que hay para comer por la carretera, están la Granja d´Elia, Don Tiki y Betania, que son restaurantes tipo buffet.

Siguatepeque es una ciudad a la que no cuesta llegar, por su ubicación central, a tan sólo 125 kilómetros de San Pedro de Sula y 117 kilómetros de Tegucigalpa. Cuando se va conduciendo hacia Tegucigalpa, se encontrarán con un tramo tortuoso de camino que va hacia abajo en el Valle de Comayagua, el que es más conocido como Cuesta de la Virgen.

Para llegar a La Esperanza, pueden tomar un taxi o autobuses que salen cada dos horas, y en los que hay que pagar sólo 3 dólares para un paseo de 90 minutos. A la Esperanza se debería llegar en menos de 1 hora de viaje, aunque todo depende de la velocidad a la que vaya el vehículo.

Siguatepeque significa “Cerro de mujeres”, y es por sí mismo, un lugar lleno de encanto, donde los alfareros siempre reciben a las personas con amabilidad. En resumidas cuentas, a este lugar se le podría definir como uno de esos pueblos de campo con tradiciones antiguas. Todo lo contrario a aquello que podrían vivenciar en medio de una gran ciudad.

Vía/ Moon
, Foto/ (Donnay) flickr